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  • Mª Ángeles Bermejo. Psicóloga Especialista en

Necesito 8 horas más al día…. ¿o no?

Cuántas veces has pensado que necesitas días de 30 horas?

Día tras día, acabamos nuestra jornada agotados, hemos estado todo el día haciendo cosas, hiper liados, pero al final del día, la sensación que nos queda es que no hemos hecho NADA. Tenemos la sensación de que nos falta tiempo para todo, que necesitamos 8 horas más al día. Pero ¿realmente eso es así?, ¿Qué ocurriría si nuestros días tuviesen 32 horas? Sencillo, necesitaríamos 8 horas más.


El historiador naval Cyril Northcote Parkinson, escribió como una sátira de las instituciones burocráticas, “Las tres leyes de Parkinson”. Éstas pueden ayudarnos a entender un poco mejor, porqué tenemos esta sensación:

Primera ley: "El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine"

Varios estudios corroboran esta ley.

En la década de los 60, unos investigadores mostraron que cuando a unos sujetos se les daba tiempo adicional para completar una tarea, tardaban más en terminarla.

En otro estudio de 1999, se pidió a unos sujetos que evaluaran cuatro conjuntos de fotos.

Cuando les decían que ya no debían evaluar el cuarto grupo, pasaban más tiempo en el tercero, en lugar de terminar la tarea en menos tiempo.

Pensemos en nuestro día a día. Si tenemos una hora para acabar un trabajo, tardamos 59 minutos en hacerlo, si tenemos 7 horas, emplearemos las 7 en acabarlo, por lo tanto, si nuestro día tuviese 32 horas, seguiríamos “necesitando” más tiempo.

Segunda ley: “Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos”

Esta ley, aunque no lo parezca, también tiene que ver con nuestro tiempo, si tenemos 3 horas libres, buscamos alguna nueva actividad para cubrirla, debemos trabajar más. Ya que no somos millonarios, el dinero lo obtenemos de nuestro trabajo, y si gastamos mucho, necesitaremos hacer más horas de trabajo para poder cubrir todos nuestros gastos, por lo tanto, tenemos que trabajar todas las horas que podamos. De esta manera ganaremos más, gastaremos más y necesitaremos trabajar más, para ganar más, para gastar más…

Tercera ley: “El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia”

Con esta ley podemos ver claramente porqué nunca tenemos tiempo. Tendemos a realizar en primer lugar, siempre lo más sencillo, lo que más nos gusta (o lo que menos nos disgusta), por lo que después de estar todo el día haciendo cosas, nos damos cuenta, que lo realmente importante, sigue estando sin hacer.

Un ejemplo de esto es lo ocurrido con el cobertizo de las bicicletas de una planta nuclear. El mismo comité que había aprobado la construcción de la planta sin apenas discusión, tuvo que decidir el color del cobertizo donde se guardarían las bicicletas del personal. Todo el equipo se enzarzó en un debate sobre aquella cuestión trivial. Se invirtió más tiempo y energía en decidir el color del cobertizo, que en la propia construcción de la central. Dedicamos un tiempo desproporcionado a asuntos sin importancia.

Pero, ojalá nuestros problemas de falta de tiempo se quedasen en el trabajo y es que, por desgracia, esto no nos pasa exclusivamente durante nuestra jornada laboral. Llega el fin de semana, tenemos dos días libres, con todas las horas del día y seguimos sin tener tiempo para nada.

El Dr. Facundo Manes, neurocientífico, explica en una conferencia la importancia del “no hacer nada” para poder desarrollar perfectamente las cosas que queremos hacer.

Es muy importante tener tiempo de no hacer nada, de encontrarnos con nosotros mismos, ya que cuando el cerebro no hace nada, es cuando más trabaja. El momento Eureka, siempre aparece cuando estamos relajados.

Debemos estar apasionados por algo, pensar “obsesivamente” en ello, pero sólo por un tiempo, ya que, en ese momento, no encontraremos jamás la solución. La idea revolucionaria, la gran idea, aparecerá en el momento en el que el cerebro esté descansando.

Tenemos mil cosas urgentes que hacer, mil cosas importantes que hacer, pero jamás pensamos, que tener tiempo de no hacer nada, debe ser nuestra prioridad.

Tendemos a llenar todos los huecos libres que tenemos haciendo cosas, porque si no, estamos perdiendo el tiempo (¡¡con la de cosas que tenemos que hacer!!).

Sin embargo, leer un libro, escuchar música, pasear, meditar, pensar en nosotros mismos, en nuestra vida, es necesario para desconectar nuestra mente, para encontrarnos a nosotros mismos, para DESCANSAR.

Como dijo el psicólogo Walter Riso: “Es un acto de irresponsabilidad no dedicarse tiempo a sí mismo, si hacemos de la postergación del placer una manera de vivir, nos convertiremos en zombis”.

Aunque parezca paradójico, es fundamental tener momentos para descansar y no hacer nada, para poder ser más eficientes y productivos.

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