¿Objetivos o palabras vacías?

¿Qué sería de nuestra vida si no tuviésemos objetivos?

Y siendo algo tan importante, ¿por qué nos cuesta tanto conseguirlos?

Conseguir objetivos no es algo sencillo porque nos hace salir de la archiconocida zona de confort.

Nuestro cerebro es vago por naturaleza, no quiere trabajar más de lo estrictamente necesario, tiene que ahorrar energía para que podamos sobrevivir. Ante situaciones en las que interpretamos que nuestra vida puede verse en peligro, el instinto de supervivencia actúa y gastamos energía en esa tarea tan vital.

Cuando salimos de nuestra zona de confort, siempre vamos a otra que no nos gusta tanto, a pesar de que todos sepamos que esa es la zona en la que aprendemos, no es cómoda, gastamos demasiada energía.

Por este motivo, trabajar con objetivos muchas veces no es sencillo, pero si queremos obtener resultados, tenemos que vencer nuestra comodidad.

Hasta aquí todo claro, pero ¿Dónde encajan los objetivos dentro de la gestión del tiempo?

Veámoslo con un ejemplo ¿Qué pasa si no conoces el camino para llegar a algún sitio? Te pierdes y tardas más de lo que tardarías en llegar si supieses ir.

Con el tiempo, nos pasa exactamente lo mismo. El tiempo va pasando, no espera a que tomemos una u otra decisión, los minutos siguen a su ritmo, por lo que es fundamental marcarnos objetivos continuamente para no perdernos por el camino. Sin unos objetivos claros, saltamos de una tarea a otra, sin rumbo, sin saber dónde nos dirigimos y, entre salto y salto, perdemos de vista el camino y empezamos a dar vueltas. ¡Día perdido sin saber cómo!


Así que, para empezar, necesitas conocer cuál es tu objetivo, tu meta. Y, a partir de ahí, sigue el camino para llegar a ella.

Eso sí, debes seguir unas pautas mínimas para marcarte un objetivo con eficacia.

No te marques grandes metas, empieza por pequeños objetivos diarios, semanales o mensuales. Si persigues un gran objetivo, divídelo en otros más pequeños. A medida que los vayas consiguiendo, sentirás cómo te vas acercando a tu objetivo final, y esa sensación de logro hará que tu fuerza de voluntad sea mayor para el siguiente paso.

Varias investigaciones en Harvard han demostrado que una de las cosas que más nos motivan es la sensación de estar progresando. Cuando sientes que no progresas, por mucha motivación que tengas, terminarás tirando la toalla. Si tu objetivo es muy grande, los resultados solo los verás muy a largo plazo y tendrás la sensación de no progresar y eso hará que abandones.

Tu objetivo tiene que ser muy concreto, cuanto más mejor. La definición de tu objetivo identificará el camino a seguir. Un objetivo mal definido, es como arrancar el coche y conducir sin saber dónde ir, gastarás tiempo y dinero en gasolina sin conseguir llegar a ningún sitio.

Y no te olvides de poner plazo de cumplimiento, si no tiene fecha de inicio y fin, olvídate, nunca lo realizarás. Eso no es un objetivo, serán solo ideas que se quedan en el aire.

Ya llega el final de otro año y éste siempre es momento de marcarse objetivos para el año nuevo. Hazlo, es importante que lo hagas, pero hazlo bien, si no, volverán a ser palabras vacías.