¿Qué hay detrás del Absentismo Laboral?

Tras unos cuantos años trabajando como Técnico de Prevención de Riesgos Laborales, puedo decir, que las frases más escuchadas después de muchas bajas por enfermedad o por accidente laboral son: “es que fulanito es un jeta”, “es que no se ha hecho nada pero se ha cogido la baja”, “es que no entiendo por qué quiere ir a la mutua” y alguna más del mismo estilo.

 

¿Qué hay detrás del Absentismo Laboral?

Empecemos por el principio, para los que no sepan, el absentismo laboral es la no presencia del trabajador en su puesto de trabajo, faltar al trabajo cuando estaba previsto que acudiese, justificada o injustificadamente.

 

Es un problema que preocupa a las empresas y no es para menos, ya que cuesta alrededor de 9.200 millones de euros al año, unos 4.770 millones al Estado o Seguridad Social y  4.500 a las propias empresas. (Estudio elaborado por la consultora Adecco, Escuela de negocios IESE y Despacho de abogados Garrigues)

El 31% de los españoles sufre fatiga mental en el trabajo según el II Barómetro HGS de la Salud en Entornos Laborales en España.

Ha crecido un 9,14% en la Comunidad Valenciana en el último año (Estudio de la mutua Asepeyo)

 

Todos estos datos, al final, se traducen en costes para las empresas. Existen los costes directos como son los salarios y la Seguridad Social del trabajador ausente, pero existen más costes, que las empresas muchas veces pasan por alto, los costes indirectos, como son gastos en formación, reconocimientos médicos, equipos de protección  y ropa de los sustitutos, disminución en la calidad del servicio, menor productividad, sobreexplotación y mal ambiente entre compañeros.

 

Pero existe otro tipo de absentismo con el que la mayoría de las veces no se cuenta. ¿Qué pasa con los trabajadores que sí acuden a su puesto de trabajo, pero no son productivos?, se dedican a navegar por internet, a solucionar asuntos personales, o simplemente no se entregan al 100%. Esto es sin duda, otra forma de absentismo, el absentismo presencial o presentismo y aunque no genera los mismos costes que el absentismo clásico, también hace perder dinero.

 

Las empresas podrían atacar el absentismo de una forma muy efectiva, pero actúan, en general, sobre el trabajador, sin tener en cuenta su organización interna, las relaciones laborales, salarios o condiciones de trabajo. Y ese es el primer error que cometen; ¿no se debería empezar por conocer cuáles son las causas reales de esas ausencias? Obviamente, si no las conocemos, no podremos trabajar eficazmente sobre ellas, gastaremos dinero y esfuerzo en intentar solucionar un problema del que no conocemos su origen.

 

Da igual de qué empresa hablemos, o de qué sector, sin ninguna duda, una de las causas principales del absentismo, es la inestabilidad en el empleo. Esto afecta negativamente a la salud mental de los trabajadores. Según el proyecto Sophie realizado por la Unión Europea, a medida que aumenta la inestabilidad laboral, aumenta también el empeoramiento de la salud mental, llegando a triplicarse este dato respecto a los empleados más estables.

 

La precariedad laboral también impacta negativamente en la salud del trabajador. Nos referimos a   precariedad cuando hablamos de empleos temporales, imposibilidad de decidir sobre las condiciones de trabajo, la vulnerabilidad ante abusos, bajos salarios y la insuficiencia de derechos. Según el ya citado proyecto Sophie, en España, la precariedad laboral alcanza el 48%, afectando sobre todo a jóvenes, mujeres e inmigrantes.

 

Otra causa de absentismo es la pérdida de confianza de los trabajadores en la compañía, en los mandos directos, las grandes diferencias salariales, sobre todo, si éstas se consideran inmerecidas. Todo esto, socava la lealtad de los empleados creándose más conflictos laborales, más rotación de personal y más absentismo.

 

Para poder mejorar las empresas, es fundamental que éstas, analicen a conciencia las ausencias, mejoren el clima laboral y la satisfacción de la plantilla desarrollando Políticas para evitar, o como mínimo disminuir, el tan temido absentismo.

 

El primer paso, debería identificar las tipologías de las ausencias más frecuentes y como han evolucionado.

Una vez conocidas las posibles causas, elaborar un Plan de Acción para gestionar de forma adecuada el absentismo y disminuir su ratio. Trabajar con empleados, dirección y representantes de los trabajadores, comprometer a toda la plantilla para que se implique.

 

Pero sin duda alguna, lo más importante, es que las empresas creen una Política de mejora de las condiciones de trabajo, centrada en la motivación de los empleados, programas de gestión de los conflictos, talleres de reducción y control del estrés para empleados y encargados, espacios saludables y sobre todo, ofrecer flexibilidad en los horarios para poder llevar a cabo la conciliación laboral y familiar.

 

Mejorar las condiciones de trabajo y el ánimo de los trabajadores no es tan difícil, solo es necesario querer.

 

Un trabajador que no esté mínimamente a gusto, no rendirá como podría llegar a hacerlo.

 

 

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